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Nueva ley contra sanciones extranjeras en China

Tras un año sin precedentes en la lista de sanciones de Washington contra China, donde la guerra comercial también alcanzó niveles sin precedentes, el gobierno chino ha decidido crear una ley como respuesta a las sanciones occidentales y así poder asegurar la protección de sus empresas.

Esto después de que el presidente Joe Biden, anunció un aumento a la lista negra de empresas que no pueden recibir inversiones estadounidenses y al mismo tiempo el Senado de Estados Unidos, aprobó una ley que destina más de 170.000.000.000 de dólares a la investigación y a el desarrollo tecnológico, con el objetivo de animar a las firmas locales a producir semiconductores y así contrarrestar el auge de China.
El gobierno chino lleva tiempo quejándose de que el derecho estadounidense se aplique extraterritorialmente, es por eso que se ha promulgado esta nueva ley cuyo objetivo es “proteger” a cualquier persona u organización china en caso de que un país “utilice diversos pretextos o leyes” para tomar medidas “discriminatorias” contra ellos.
También incluye el apoyo estatal a los afectados y brinda poder al Ministerio de Comercio para evaluar y anular cualquier sanción extranjera. El castigo para quienes se adhieran a las sanciones extranjeras contra empresas u oficiales chinos incluyen rechazar visados, denegar la entrada, así como incautar y congelar propiedades de individuos o empresas.

Para las empresas chinas, si creen que han sido perjudicadas por sanciones extranjeras, por un lado, pueden pedir a su propio gobierno que tome medidas de ayuda. Por otro lado, pueden presionar a su propio gobierno para que imponga sanciones a las empresas extranjeras. Incluso pueden acudir a los tribunales para apelar y reclamar una indemnización.
La formulación de esta ley por parte de China se basó en sugerencias hechas por diputados al Congreso Nacional del Pueblo. En pocas palabras, la ley anti-sanciones tiene dos funciones externas: una es contraatacar y tomar represalias; el otro es demostrar voluntad política y desempeñar un papel disuasorio. Para los empresarios chinos este es un paso necesario para garantizar un soporte legal y herramientas ante las posturas discriminatorias de otras potencias occidentales.

