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Crisis inmobiliaria: Paga tu casa con frutas

De acuerdo a los medios estatales, promotores inmobiliarios en China comenzaron a aceptar que agricultores paguen por viviendas con sandías, duraznos y otros productos agrícolas; esto es un intento de atraer a compradores desalentados por la caída del mercado inmobiliario.
El primero fue un promotor de la ciudad oriental de Nanjing, que aceptaría camiones de sandías por valor de hasta 100.000 yuanes como pago inicial de agricultores locales. En la cercana ciudad de Wuxi, otro promotor aceptaba duraznos como pago. Los compradores de viviendas pueden canjear sus productos a un precio tres veces superior al del mercado para cancelar parte de su pago inicial.
La venta de viviendas en China acumula 11 meses consecutivos de fuertes caídas y la deuda que obtienen es ya mayor que el Producto Interno Bruto (PIB) de Japón. Pues, las cifras oficiales de mayo indican que las ventas de propiedades residenciales en China cayeron un 41,7% respecto al año anterior.
Las cosas se van poniendo cada vez peor para muchas empresas dedicadas a la vivienda. La crisis del ladrillo chino ha obligado a las promotoras a tirar de ingenio y repensar un mercado que está al borde del colapso. Y, ante la imposibilidad de dar salida a la enorme bolsa de departamentos vacíos de los que disponen, algunas firmas han decidido incluso aceptar sandías, trigo, ajos y hasta melocotones como pago para la entrada de un inmueble.
Ahora, ante la caída del valor que han experimentado, los promotores tratan de dar salida como sea a sus construcciones antes de que el valor caiga tanto como para que acaben arrastrándolos a las pérdidas.
En la provincia central de Henan, otra promotora puso sobre la mesa rebajas de hasta 23.000 euros a cambio de ajos y trigo. No les fue nada mal. Porque consiguieron dar salida a una treintena de casas. Eso sí, ahora tendrán que pensar qué hacer con los 430.000 kilos de ajos que han acumulado.
Los promotores trabajan la mayor parte del tiempo con un sistema de preventas en el que los bienes son vendidos antes de que comience su construcción. Por lo que el país tiene 225 millones de metros cuadrados de alojamiento por terminar. Ante los retrasos en las obras, los compradores de alojamientos que aún no están terminados dejaron de pagar los créditos hasta que se retomen los trabajos. En un mes, la huelga se extendió a más de 300 proyectos en 50 ciudades de China.

